Vender un piso con una inmobiliaria puede ahorrarte visitas, llamadas y negociaciones, pero también puede reducir bastante el dinero que finalmente recibes. La comisión habitual en España suele situarse entre el 3 % y el 7 % del precio de venta, más IVA, aunque el importe depende del servicio, la ciudad y lo que pactes en el contrato. Aquí encontrarás ejemplos reales, costes finales y los puntos que conviene revisar antes de firmar.
La comisión puede cambiar mucho el resultado de la venta
- Entre el 3 % y el 7 % es un rango frecuente en agencias tradicionales.
- El IVA del 21 % se añade normalmente a los honorarios anunciados.
- En un piso de 250.000 €, una comisión del 5 % más IVA asciende a 15.125 €.
- La ley no fija una tarifa única: los honorarios se pactan por escrito.
- Antes de aceptar, comprueba si existe exclusividad, comisión mínima o gastos adicionales.

Cuánto cobra una inmobiliaria por vender un piso en España
La respuesta corta es que una inmobiliaria suele cobrar un porcentaje sobre el precio final de la operación. En España, el rango más habitual se mueve entre el 3 % y el 7 % más IVA, aunque algunas agencias trabajan con una cantidad fija y otras aplican porcentajes distintos según el tipo de vivienda.
No existe una tarifa estatal obligatoria para todas las agencias. El precio depende de la zona, el valor del inmueble, la dificultad de la venta, la competencia local y los servicios incluidos. En una encuesta citada por OCU, una parte importante de los vendedores pagó un porcentaje variable y otra optó por una comisión fija, con una media de 4.208 euros en este último caso.
| Modalidad | Coste orientativo | Qué suele incluir |
|---|---|---|
| Agencia tradicional | 3 % a 7 % más IVA | Valoración, publicidad, visitas, negociación y apoyo documental |
| Agencia online | Tarifa fija o porcentaje reducido | Marketing y gestión parcial, con más tareas para el propietario |
| Servicio premium | 5 % a 10 % en algunos inmuebles | Marketing avanzado, compradores cualificados y gestión personalizada |
Yo no juzgaría una comisión solo por su porcentaje. Una agencia que cobra un 4 % y consigue vender en buenas condiciones puede resultar más barata que otra que cobra un 2 % pero alarga la operación o fuerza una rebaja excesiva del precio.
Ejemplos para saber cuánto pagarás realmente
El error más común consiste en calcular únicamente el porcentaje y olvidar el IVA. Si una agencia anuncia un 5 % de comisión, normalmente todavía hay que añadir el 21 % de IVA sobre esos honorarios.
| Precio de venta | Comisión del 3 % | Comisión del 5 % | Comisión del 7 % |
|---|---|---|---|
| 150.000 € | 5.445 € con IVA | 9.075 € con IVA | 12.705 € con IVA |
| 200.000 € | 7.260 € con IVA | 12.100 € con IVA | 16.940 € con IVA |
| 250.000 € | 9.075 € con IVA | 15.125 € con IVA | 21.175 € con IVA |
| 300.000 € | 10.890 € con IVA | 18.150 € con IVA | 25.410 € con IVA |
La fórmula es sencilla. Multiplica el precio de venta por el porcentaje de la agencia y, después, aplica el IVA. Por ejemplo, sobre un piso vendido por 250.000 €, una comisión del 5 % son 12.500 €; con el IVA, el coste final sube a 15.125 €.
También conviene preguntar por la comisión mínima. Algunas agencias establecen, por ejemplo, un mínimo de 4.000 o 5.000 euros más IVA, aunque el porcentaje calculado sea inferior. Esta condición afecta sobre todo a viviendas de precio bajo.
Quién paga los honorarios de la agencia
En una venta puede pagar el propietario, el comprador o ambas partes. No hay una regla general que obligue siempre a una de ellas a asumir la comisión, así que lo decisivo es quién contrata el servicio y qué acepta expresamente cada parte.
Cuando el vendedor firma un encargo de venta, lo normal es que sea él quien pague a la inmobiliaria al formalizarse la operación. Sin embargo, algunas agencias cobran también al comprador. Si sucede, esa obligación debe aparecer de manera clara en la documentación que firme.
- Vendedor: suele asumir la comisión por contratar la comercialización del piso.
- Comprador: puede pagar honorarios si los acepta de forma expresa.
- Ambas partes: algunas agencias cobran una cantidad a cada una, pero debe informarse antes de cerrar el acuerdo.
Yo pediría siempre una cifra final por escrito, no solo frases como “la comisión es del 5 %”. Hay que confirmar si ese porcentaje lleva IVA, si se calcula sobre el precio de escritura y si existen gastos independientes por certificado energético, reportaje fotográfico o gestión documental.
Qué servicios justifican la comisión
La comisión remunera mucho más que publicar un anuncio. Una buena agencia debería aportar una estrategia de precio, filtrar compradores, organizar visitas, negociar y acompañar la operación hasta la firma.
Valoración y preparación del piso
La valoración debe basarse en ventas comparables, estado de la vivienda, demanda de la zona y tiempo razonable de comercialización. Desconfío de las valoraciones infladas que solo buscan conseguir el encargo, porque suelen acabar en rebajas posteriores y meses perdidos.
Publicidad y captación de compradores
El servicio puede incluir fotografías profesionales, plano, vídeo, anuncios en portales, base de datos propia y campañas dirigidas. Pregunta qué acciones concretas realizará la agencia y durante cuánto tiempo, ya que “publicar en portales” no significa necesariamente hacer una buena estrategia de venta.
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Negociación y documentación
La inmobiliaria puede coordinar ofertas, contrato de arras, comprobación de cargas y comunicación con notaría. Aun así, no sustituye siempre a un abogado o asesor fiscal, especialmente si hay herencias, divorcios, varios propietarios, usufructos o una hipoteca pendiente.
En mi opinión, la parte más valiosa suele ser la negociación. Una diferencia de 5.000 euros en el precio puede superar la supuesta ventaja de contratar la agencia más barata, siempre que el agente conozca bien el mercado y sepa defender el valor del inmueble.
Qué debes revisar antes de firmar
El contrato de encargo de venta determina cuándo nace el derecho a cobrar. Antes de firmar, revisa estos puntos con calma y pide que cualquier promesa comercial quede reflejada en el documento.
- Porcentaje o tarifa fija: debe indicar si el IVA está incluido.
- Momento del pago: lo más habitual es vincularlo a la firma de la compraventa, pero algunos contratos lo adelantan.
- Exclusividad: comprueba su duración y qué ocurre si vendes por tu cuenta.
- Cancelación: revisa si existe penalización por retirar el inmueble.
- Vigencia posterior: algunos contratos mantienen la comisión durante un periodo si vende una persona contactada por la agencia.
- Gastos extra: confirma si se cobran aparte las fotografías, la publicidad, los certificados o la gestión de documentos.
- Precio autorizado: debe quedar claro cuál es el precio mínimo o las condiciones para aceptar una oferta.
La exclusividad no es necesariamente mala, pero solo la aceptaría si tiene un plazo razonable, servicios definidos y una agencia que realmente vaya a trabajar el inmueble. Una duración de tres a seis meses suele ser más fácil de valorar que un compromiso indefinido o difícil de cancelar.
Cómo negociar una comisión sin equivocarte
Los honorarios suelen poder negociarse, sobre todo cuando el piso tiene buena demanda, el precio es elevado o la agencia obtiene la exclusiva. No plantearía solo “bájame el porcentaje”, sino una comparación completa entre precio, servicios, duración y condiciones de salida.
- Solicita propuestas de tres agencias de la misma zona.
- Pide el coste total con IVA para el precio de venta previsto.
- Compara qué incluye cada servicio y qué tareas seguirán en tus manos.
- Negocia la duración de la exclusividad y el periodo de vigencia posterior.
- Deja por escrito cualquier descuento, límite o gasto que la agencia asuma.
Una alternativa es pactar una tarifa fija. Puede ser interesante en pisos fáciles de vender, aunque debes comprobar qué ocurre si la agencia cobra incluso cuando tú encuentras al comprador. También existen modelos online más económicos, pero normalmente exigen que el propietario atienda llamadas, enseñe la vivienda o coordine parte de la documentación.
Vender sin intermediario elimina la comisión, pero no convierte el proceso en gratuito. Tendrás que invertir tiempo en anuncios, visitas, negociación y revisión documental. Para una persona con disponibilidad y conocimientos puede compensar; para quien necesita seguridad y rapidez, una agencia competente puede justificar el coste.
La cifra que debes tener clara antes de aceptar una oferta
No mires únicamente el precio anunciado. Calcula el importe neto de la venta restando la comisión con IVA, la cancelación de hipoteca si existe, posibles gastos de preparación y los impuestos que correspondan a tu situación.
Si vendes por 250.000 € y pagas 15.125 € a la agencia, el ingreso antes de otros costes será de 234.875 €. Conserva siempre la factura de los honorarios, porque los gastos acreditados de la venta pueden ser relevantes al calcular fiscalmente la ganancia patrimonial.
Mi recomendación final es sencilla. Elige la agencia que presente un plan concreto, explique sus honorarios sin letra pequeña y conozca de verdad tu mercado local. Una comisión razonable es importante, pero lo que más protege tu resultado es saber desde el primer día cuánto pagarás y cuánto dinero quedará en tu bolsillo.
