Comprar vivienda empieza mucho antes de visitar pisos. La pregunta de qué piso me puedo permitir se responde cruzando tres datos: tus ingresos netos, el ahorro disponible y una cuota mensual que no te obligue a vivir al límite. En esta guía te explico cómo calcular el precio razonable, cuánto dinero necesitas al principio y qué revisará el banco antes de aprobar la hipoteca.
La cuota mensual marca el precio real de tu vivienda
- 30-35 % de los ingresos netos es una referencia prudente para todas tus deudas.
- Para comprar, suele ser necesario contar con aproximadamente el 30 % del precio entre entrada y gastos.
- La financiación habitual llega hasta el 80 % del menor valor entre compraventa y tasación.
- Una hipoteca a 30 años reduce la cuota, pero aumenta de forma importante los intereses totales.
- El banco analiza también la estabilidad laboral, otras deudas, edad y ahorro.
Empieza por la cuota que puedes pagar sin apuros
Yo haría el cálculo al revés del que suele hacerse. En lugar de enamorarte de un piso y comprobar después si la hipoteca encaja, fija primero una cuota máxima que te permita seguir ahorrando y afrontar imprevistos. Como orientación, el Banco de España señala que el endeudamiento total no debería superar el 40 % de los ingresos netos, aunque muchas entidades trabajan con un límite más prudente del 30-35 %.
Ese porcentaje incluye todas las cuotas mensuales, no solo la hipoteca. Si pagas 220 euros por el coche y tus ingresos netos son 2.500 euros, una referencia del 35 % deja un máximo aproximado de 655 euros para todas tus deudas. En ese caso, la hipoteca no debería superar unos 435 euros al mes.
| Ingresos netos mensuales | Cuota total prudente al 30 % | Margen al 35 % |
|---|---|---|
| 2.000 € | 600 € | 700 € |
| 2.500 € | 750 € | 875 € |
| 3.000 € | 900 € | 1.050 € |
| 4.000 € | 1.200 € | 1.400 € |
Estas cifras son un punto de partida, no una autorización para gastar el máximo. De esa cantidad conviene reservar dinero para comunidad, seguro, IBI, mantenimiento, suministros y posibles derramas. En un piso, esos costes pueden añadir fácilmente entre 150 y 350 euros mensuales, según la zona, el tamaño y el estado del edificio.
Calcula cuánto ahorro necesitas antes de buscar piso
La cuota no es el único filtro. En una financiación estándar, el banco suele prestar hasta el 80 % del precio o de la tasación, tomando como referencia el valor más bajo. Por eso el comprador necesita aportar normalmente un 20 % de entrada y asumir los impuestos y gastos de la compraventa.
Como orientación general, reservaría entre un 28 % y un 32 % del precio. El 20 % correspondería a la parte no financiada y otro 8-12 % cubriría impuestos y gastos, aunque la cifra cambia según la comunidad autónoma, si la vivienda es nueva o usada y el tipo de operación.
| Precio de la vivienda | Entrada aproximada del 20 % | Gastos orientativos | Ahorro recomendable |
|---|---|---|---|
| 150.000 € | 30.000 € | 12.000-18.000 € | 42.000-48.000 € |
| 200.000 € | 40.000 € | 16.000-24.000 € | 56.000-64.000 € |
| 250.000 € | 50.000 € | 20.000-30.000 € | 70.000-80.000 € |
En una vivienda usada suele aplicarse el ITP, mientras que una vivienda nueva normalmente implica IVA y AJD. No conviene agotar todos los ahorros en la firma: yo conservaría además un colchón equivalente a tres o seis meses de gastos, especialmente si la compra exige reformas, muebles o cambio de electrodomésticos.
Convierte la cuota en un precio máximo de vivienda

Para transformar una cuota en capital hipotecario hay que fijar un tipo de interés y un plazo. En una referencia reciente del INE, el tipo medio inicial de las hipotecas sobre viviendas fue del 2,98 % y el plazo medio se situó en 25 años. Las condiciones que recibas pueden ser mejores o peores, así que conviene simular con cierto margen.
| Cuota mensual disponible | Capital aproximado a 25 años | Capital aproximado a 30 años |
|---|---|---|
| 450 € | 95.000 € | 107.000 € |
| 600 € | 127.000 € | 143.000 € |
| 750 € | 159.000 € | 178.000 € |
| 900 € | 190.000 € | 214.000 € |
| 1.200 € | 254.000 € | 285.000 € |
Por ejemplo, una cuota de 600 euros podría financiar unos 127.000 euros a 25 años en ese escenario. Si el banco cubre el 80 %, el precio máximo teórico del piso rondaría los 159.000 euros, siempre que dispongas de unos 45.000-50.000 euros para entrada, gastos y colchón.
Alargar de 25 a 30 años reduce la cuota y puede facilitar la aprobación, pero no es dinero gratis. En el ejemplo anterior, pagarías menos cada mes, aunque acumularías más intereses durante la vida del préstamo. Personalmente, prefiero un plazo que deje margen mensual, pero sin alargarlo tanto que la deuda se convierta en una carga permanente.
Elige entre hipoteca fija, variable o mixta con números reales
Tipo fijo
La cuota permanece estable durante todo el préstamo, salvo que cambien productos o condiciones vinculadas. Es una opción interesante para quien valora la previsibilidad y no quiere depender de la evolución del euríbor, aunque normalmente puede partir de un tipo inicial más elevado.
Tipo variable
La cuota se revisa según un índice de referencia, normalmente el euríbor, más un diferencial. Puede resultar más barata en ciertos momentos, pero también puede aumentar de forma notable. Yo solo la consideraría si el presupuesto soporta una subida de varios cientos de euros al mes.
Lee también: Hipoteca con aval de otra vivienda - ¿Cuándo vale la pena?
Tipo mixto
Combina unos primeros años a tipo fijo con un periodo posterior variable. Puede encajar si buscas estabilidad inicial, pero hay que estudiar especialmente qué diferencial se aplicará después y cada cuánto se revisará la cuota.
Para comparar ofertas, no me quedaría con el interés nominal. La TAE incorpora intereses, comisiones y algunos costes asociados, por lo que permite valorar mejor el precio global. También revisaría si el banco exige nómina, seguros, tarjetas u otros productos para conservar la bonificación.
Qué revisará el banco antes de decirte que sí
La entidad estudia tus ingresos, gastos y deudas mediante un análisis de solvencia. Un contrato indefinido ayuda, pero no garantiza la aprobación; también pesan la antigüedad laboral, el sector, la edad, el historial de pagos y la regularidad de los ingresos.
En el caso de autónomos, es habitual que se soliciten declaraciones fiscales, recibos de cotización y documentación de varios ejercicios. Si compráis dos personas, se suman los ingresos, pero también las deudas y responsabilidades de ambos. Un préstamo personal o una tarjeta con límite elevado puede reducir la capacidad hipotecaria aunque apenas la utilices.
La tasación también es decisiva. Si compras por 200.000 euros pero la vivienda se tasa en 185.000, una financiación del 80 % podría calcularse sobre el valor inferior. Esto reduciría el préstamo a unos 148.000 euros y te obligaría a aportar más dinero de tu bolsillo.
Antes de aceptar la oferta definitiva, revisa con calma la documentación precontractual. La FEIN antes de la hipoteca permite conocer las condiciones personalizadas, la cuota, el tipo aplicable, las vinculaciones y las comisiones antes de firmar.
Busca un piso que siga encajando cuando cambie tu vida
El precio máximo que admite el banco no siempre coincide con el precio máximo que te conviene. Si planeas tener hijos, cambiar de trabajo, comprar un coche o ayudar a un familiar, una cuota calculada al 35 % puede dejarte muy poco margen. En esos casos, yo trabajaría con el 30 % o incluso menos.
También conviene comparar el coste total de cada vivienda, no solo sus metros cuadrados. Un piso barato que necesita 25.000 euros de reforma, tiene una comunidad elevada o arrastra una derrama puede salir más caro que otro algo más costoso, pero listo para entrar.
- Obra nueva: menos reformas iniciales, pero suele exigir un desembolso mayor y puede tener gastos de comunidad elevados.
- Vivienda usada reformada: permite entrar pronto, aunque conviene revisar instalaciones, ventanas, humedades y documentación.
- Vivienda para reformar: puede ofrecer mejor precio, pero necesitas presupuesto técnico y un fondo adicional para imprevistos.
- Zona periférica: suele reducir el precio, pero hay que valorar transporte, tiempo de desplazamiento y servicios.
Una buena prueba consiste en guardar durante seis meses la diferencia entre tu alquiler actual y la futura cuota, incluyendo los gastos de propietario. Si puedes hacerlo sin tocar el ahorro ni usar tarjetas, tendrás una señal bastante más fiable de que la compra es sostenible.
La mejor hipoteca es la que te deja margen para vivir
Para saber qué vivienda puedes comprar, calcula primero una cuota prudente, resta tus deudas actuales y comprueba cuánto ahorro puedes aportar sin quedarte sin colchón. Después transforma esa cuota en capital, añade la entrada y los gastos, y solo entonces empieza a visitar pisos.
Una operación puede ser aprobada por el banco y seguir siendo demasiado exigente para tu economía. Mi criterio es sencillo: la casa debe darte estabilidad, no convertir cada imprevisto en un problema. Si después de pagarla todavía puedes ahorrar, mantenerla y disfrutar de tu vida con normalidad, probablemente estás mirando en el rango adecuado.
